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Cuestionalo.

Pienso en ovejas pero no se animan a saltar mientras se prueban un saco y corbata. Llego a la esquina, el semáforo se camufla entre el rojo de uñas pintadas y yo cambio minutos por bocinas. Un riesgo imprescindible.

miembro de CRUZAGRAMAS

Hacia donde voy

Monólogo de un idiota XIV

Ayer fue ayer. Y un pésimo ayer.
Hoy conocí a una chica.
Agarré el boleto, Nº0006535, y me encontré en el clásico duelo estratégico de elegir un asiento, vacío, al lado de otro, también vacío o ocupado, aplastado por un individuo de identidad desconocida (en la mayoría de los casos). El primero yacía al lado de un chico guardapolvo, y el otro al lado de una que seguro volvía de trabajar, por que hasta su falda miraba por la ventana con los ojos vacíos.
No tardé tanto como suelo hacer, y decidí sentarme al lado de ojos vacíos porque no le tengo mucha paciencia a los nenes guardapolvo y su rutina involuntaria.
Pero no se me hizo tan fácil. Después de todo, ¿por qué iba dios a permitir que yo pueda sentarme con cordura y elegancia? Era demasiado pedir. El colectivo se hundió en un pozo de Maipú, resucitó entre los muertos, y siguió camino. Entre tanto yo caí, volé como pájaro desplumado y casi la mato. Tartamudeé perdoname y se le escapó una sonrisa. Punto a favor.
Me preguntó si faltaba mucho para Talcahuano.
Le dije que mi abuela vive ahí.
"Mi abuela se murió la semana pasada", me confesó.
Y después de eso no dijimos mucho, pero seguimos hablando.
Le pedí una última cosa a dios y sus 7 angelitos: que, en la medida de lo posible, mueva Talcahuano un par de km al oeste, o al sur, eso se lo dejaba a su merced. Si quería al día siguiente podía volver a poner todo como estaba así esa gente que se encargaba de eso, él sabrá quiénes son, no tienen que hacer mapas nuevos. No pasó.
Pidió permiso para pasar, me paré y vi que éramos parecidos de altura, sacándole los tacos, por supuesto, por que ese hdp me condenó enano. La puerta se abrió antes de que tocara el botón y se bajó dando saltitos de comadreja. Desde la ventana del colectivo parecía más real.
Quizás comienza el principio del final para mi receta perfecta de la soledad.
Si la vuelvo a encontrar.

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Escribí tranquilo que hay apuro.
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