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Cuestionalo.

Pienso en ovejas pero no se animan a saltar mientras se prueban un saco y corbata. Llego a la esquina, el semáforo se camufla entre el rojo de uñas pintadas y yo cambio minutos por bocinas. Un riesgo imprescindible.

miembro de CRUZAGRAMAS

El pato y el gato...

Hace relativamente poco, en pastizales desconocidos y árboles abstractos, un pato encontró su lugar en el mundo. Era suyo, y sin él, jamás estaría completo de nuevo. Pero, (y lamentablemente en las historias que se apegan a la realidad siempre hay un pero), el pato dejo de ser pato el día que un gato lo invadió.

El gato jugó sobre sus pastos y se trepó a sus árboles... ya nada era suyo. El gato vivía contento, despreocupado e indiferente a la condición del pato. Su vida era simple y el pastizal virgen era suficiente para llenar su corazón. Pero el pato había sido lastimado varias veces y había perdido su inocencia hace ya muchos años; un pastizal no era suficiente para satisfacerlo... Los meses pasaron, y el pato no lograba adaptarse a la situación.

Pero la historia continua... El pato se vio forzado a cooperar con lo que sucedía... y, ya perdido, empezó a imitar al gato por que al él le parecía funcionar lo que hacía. Saltó a su lado por los pastizales, lamió sus alas, intentó subir a los árboles... pero todo seguía igual: él se sentía incompleto. Y, un día que aparentaba ser como los demás, el gato se fue.

El pato celebró y cantó... pero pronto se dio cuenta que ya no era lo mismo... lo extrañaba? Extrañaba sus piruetas, su astucia, su indiferencia... El pato tenía ahora todo un pastizal verde para él solo. Pero ya no era lo mismo. Ya no era un pastizal sino un pastizal donde había jugado el gato. Un pastizal manchado de alegría. Nada era lo mismo sin él, y nunca volvería a serlo.

(inspirado en Ana... gracias! :D)

Escribí tranquilo que hay apuro.
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